Diálogo con Coraci Ruiz, directora de “Umbral” (Brasil, 2020)

¿Podés presentar con tus palabras tu película? 

“Umbral” es un documental autobiográfico, en el que cuento y comparto un poco de mi experiencia como madre de un adolescente trans. En la película, acompaño una etapa del proceso de búsqueda y transición de género de mi hijo, que actualmente se identifica como una persona no binaria. Y también comparto, junto con eso, mi propio proceso de transformación, mis propias dudas, preguntas, angustias, cómo fue para mí como madre acompañar y participar de este proceso. Tiene también a mi madre como un personaje de una tercera generación, compartiendo la forma en la que ella pudo encarar ese proceso.

¿Cuál fue el germen de la película, de dónde surgió tu motivación?

Comencé a hacer esta película cuando mi hijo tenía 15 años y me cuenta que se estaba cuestionando su identidad de género. Tuve como primera reacción pedirle para hacer una entrevista y tuvimos una primera conversación mediada por la cámara y fue muy buena, porque en esa conversación él me contó cómo se estaba sintiendo, cuáles eran sus angustias, sus dudas por el proceso que estaba pasando personalmente.

Creo que la presencia de la cámara y esa idea de hacer una entrevista creó un momento extracotidiano de tener una conversación que no siempre era fácil. Entonces esas conversaciones son la estructura de la película, el alma de la película, de ellas es que surge todas esas otras cosas que vinieron después: la entrevista con mi madre, mi hijo más chico, los materiales de archivo, mi narración.

En el mismo año que mi hijo comenzó su proceso de transición y que comencé a hacer esas conversaciones filmadas, yo acababa de entrar en el Doctorado para estudiar Comentario autobiográfico de mujeres. Yo ya tenía una experiencia anterior de combinar una investigación académica con una producción artística. Tenía el deseo de hacer un documental autobiográfico, pero no tenía una historia de mi familia que fuese muy importante para mí. Estaba en el comienzo de los estudios, cursando las asignaturas, leyendo textos y un poco pensando qué camino podría hacer.

Llegué a comenzar a hacer algunas cosas sobre los orígenes judaicos de mi familia, pero cuando Noah comenzó con ese proceso y lo comencé a filmar, resolví que realmente había una confluencia y que ese sería el tema de la película. Entonces la película fue hecha muy próxima a la investigación teórica que estaba haciendo en el Doctorado. Yo estaba estudiando el tema, haciendo una película sobre el tema y estaba viviendo una cuestión en mi vida personal.

¿Qué momentos fueron clave para el desarrollo de la película? 

Toda la película fue hecha de una manera bastante artesanal. Fue una producción muy pequeña. Nosotros nunca captamos recursos para hacer la película, fue todo hecho con recursos propios de mi productora.

Yo estaba en ese proceso más largo de hacer la película e investigar, entrando en diálogo con el Doctorado y todo lo demás, y ya había invitado a Luiza, que es la montajista, para trabajar conmigo. Nosotras ya trabajabamos juntas desde el 2008, tenemos una relación muy próxima de amistad, una camaradería muy buena.

Yo tenía hecho un primer corte con algunas secuencias, algunos estudios que estaba filmando y montando y ahí, cuando Luiza entró, hicimos otra versión muy diferente al primer corte y esa versión fue seleccionada para el Rough Cut Lab de DocSP de 2019. Fue muy importante participar del Laboratorio y tener las consideraciones de Cristina Amaral, mostrar la película, conversar con los otros participantes que estaban de observadores. Fue un momento muy rico de intercambio para conocer el recibimiento de la propuesta de la película. Y, al mismo tiempo, fue el momento en el que percibimos que realmente teníamos una buena película, una buena historia con capacidad de comunicarse con otros, de tocar a las personas.

En ese mismo DocSP, también participamos del Laboratorio de Impacto del Good Pitch y eso también fue central para el progreso de la producción, porque a partir del Laboratorio comenzamos un proceso de formación de más de un año participando de reuniones, procesos y laboratorios con personas del Good Pitch Doc Society y ahí comenzamos una colaboración con Taturana también, que es la distribuidora de la película. Después participamos del Good Pitch, donde conseguimos recaudar dinero para realizar la distribución de impacto de la película y creo que todo eso fue dando cuerpo a la propuesta de la película, cuerpo a la producción, ayudando a que creyéramos cada vez más en la película y en el potencial de la historia que se estaba contando. Entonces, creo que después del DocSp, tuvo ese cambio de ser una película.

¿Podés contarnos algo sobre tus nuevos proyectos?

Estoy, en este momento, en la recta final del montaje de una película que se llama «Germino Pétalas no Asfalto». Es una película que comenzamos mientras estábamos filmando «Umbral». Actualmente estamos pensando que esas dos películas y un nuevo proyecto que estamos comenzando, van a formar una trilogía.

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